La vicepresidenta Victoria Villarruel decidió no asistir a la ceremonia oficial en Luján por el aniversario del fallecimiento del Papa Francisco y lanzó duras críticas: “Ahí estaba lo peor de la casta política”.
“Vine acá, que es el lugar donde el Papa fue bautizado. La ceremonia en Luján tenía un contenido que era el recuerdo al Papa, pero también estaba lo peor de la casta política”, afirmó la titular del Senado en declaraciones televisivas.
Sus dichos apuntaron indirectamente contra referentes del oficialismo y de la oposición que participaron del homenaje. En primera fila del acto en Luján estuvieron dirigentes como el jefe de Gabinete, Manuel Adorni; el ministro del Interior, Diego Santilli; el titular de la Cámara de Diputados, Martín Menem; y el presidente provisional del Senado, Bartolomé Abdala. También asistieron el gobernador bonaerense Axel Kicillof y el senador Eduardo de Pedro, entre otros.
Villarruel insistió en su postura al remarcar que prefiere participar de celebraciones religiosas alejadas de la disputa política. “Soy católica, vengo a misa y quiero estar entre mis compatriotas. Como el 2 de abril, me parece que la política se mete en fechas que son de la gente”, expresó.
La ausencia de la vicepresidenta en el acto oficial no pasó desapercibida, especialmente porque le tocaba ejercer la primera magistratura ante el viaje del presidente Javier Milei a Israel. Su decisión volvió a dejar en evidencia tensiones dentro del propio espacio gobernante y marcó distancia respecto a la organización institucional del homenaje.
El episodio se suma a una serie de gestos y declaraciones que reflejan diferencias internas en el oficialismo, en un contexto político atravesado por la polarización y la disputa por la representación simbólica en actos de fuerte carga social y religiosa.