El turismo internacional por vía aérea movilizó 6,1 millones de viajeros en Argentina durante 2024. El flujo generó un impacto económico de USD 7.663 millones, aunque el mayor crecimiento del turismo emisivo provocó un saldo negativo de USD 2.021 millones en la balanza turística aérea.
El estudio, al que accedió la Agencia Noticias Argentinas, destaca el papel de los aeropuertos concesionados a Aeropuertos Argentina como infraestructura estratégica para la conectividad, el desarrollo regional y la generación de actividad económica.
La red aeroportuaria conecta a los principales destinos turísticos del país, entre ellos Buenos Aires, Mendoza, Bariloche, Córdoba, Salta, Iguazú, El Calafate, Ushuaia, Mar del Plata y Puerto Madryn. Según el informe, esta infraestructura permite distribuir los beneficios vinculados al turismo hacia distintas regiones.
Más viajes al exterior que llegadas de extranjeros
Durante 2024, Buenos Aires, Córdoba y Mendoza concentraron el 97% del tráfico internacional y canalizaron 6,1 millones de turistas.
Del total, 2,76 millones fueron visitantes extranjeros, mientras que 3,35 millones fueron argentinos que viajaron al exterior. De esta manera, el turismo emisivo representó el 55% del flujo, frente al 45% correspondiente al turismo receptivo.
El turismo receptivo registró un crecimiento interanual del 3%. Los visitantes extranjeros gastaron, en promedio, USD 1.022, con un impacto económico total estimado en USD 2.821 millones.
La gastronomía fue el principal destino del gasto, con el 29%, seguida por alojamiento, con el 26%. Más atrás se ubicaron las compras (14%), los paquetes turísticos (11%) y el transporte (10%).
El turismo emisivo profundizó el déficit
En paralelo, el turismo emisivo tuvo un incremento del 16% respecto de 2023. El informe vincula este comportamiento con la apreciación del tipo de cambio real y la reducción de impuestos sobre determinados consumos realizados en el exterior.
Los 3,35 millones de argentinos que viajaron fuera del país gastaron un promedio de USD 1.445 por persona, lo que representó un impacto económico estimado en USD 4.842 millones.
La diferencia entre los gastos de los turistas extranjeros en Argentina y los realizados por argentinos en el exterior derivó en un saldo negativo de USD 2.021 millones en la balanza turística aérea.
En total, el gasto asociado al turismo internacional movilizado por vía aérea alcanzó USD 7.663 millones, sumando los USD 2.821 millones del turismo receptivo y los USD 4.842 millones del emisivo.
Buenos Aires concentró la mayor parte del movimiento
El Área Metropolitana de Buenos Aires mantuvo una posición dominante dentro del tráfico internacional. Aeroparque y Ezeiza concentraron el 88% del tráfico internacional y el 90% del impacto económico asociado a los viajes receptivos y emisivos.
Buenos Aires recibió durante 2024 a 2,52 millones de turistas extranjeros, que generaron un impacto de USD 2.591 millones. Al mismo tiempo, canalizó la salida de unos 3 millones de viajeros argentinos, con un gasto total estimado en USD 4.329 millones.
Córdoba movilizó 61.800 turistas receptivos, con un impacto de USD 48 millones, y 234.600 viajeros emisivos, que representaron unos USD 341 millones.
Mendoza presentó una situación diferente. La provincia recibió 173.900 turistas extranjeros, con un impacto de USD 181 millones, mientras que registró 115.100 viajeros emisivos, por USD 172 millones. De acuerdo con el estudio, fue la única de las terminales analizadas que presentó un saldo turístico positivo durante 2024.
Aeropuertos y desarrollo regional
El informe sostiene que el impacto de la actividad aeroportuaria excede al transporte aéreo y alcanza a sectores como gastronomía, alojamiento, comercio, turismo y servicios.
“Los aeropuertos son infraestructuras estratégicas que sostienen la movilidad de personas y bienes, la conectividad territorial y el desarrollo económico”, señaló Grisel Azcuy, autora del informe, en declaraciones a Noticias Argentinas.
La especialista destacó además que alrededor de los aeropuertos se articula un amplio ecosistema de actividades que genera empleo y valor agregado, extendiendo el impacto económico de la actividad mucho más allá de las operaciones aeronáuticas.