El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que Irán accedió a detener la ejecución de ocho mujeres tras su intervención, pero el gobierno de Irán negó que existiera tal situación.
En su mensaje, Trump celebró lo que calificó como “excelentes noticias” y sostuvo que, gracias a su intervención, cuatro de las mujeres serían liberadas de inmediato, mientras que las otras cuatro recibirían penas menores de prisión. Además, agradeció a los líderes iraníes por haber atendido su solicitud.
Sin embargo, desde Teherán rechazaron categóricamente esas afirmaciones. Autoridades iraníes negaron que existiera un plan para ejecutar a las mujeres mencionadas, lo que abrió interrogantes sobre la veracidad de la información difundida por el líder estadounidense.
La contradicción entre ambas versiones vuelve a poner el foco en la dificultad para verificar datos relacionados con el sistema judicial iraní, especialmente en casos sensibles vinculados a manifestaciones y derechos humanos.
No es la primera vez que Donald Trump realiza declaraciones de este tipo respecto a supuestas ejecuciones en Irán que luego son puestas en duda o no pueden ser confirmadas por fuentes independientes.
El episodio suma tensión al ya complejo vínculo entre Washington y Teherán, en un contexto internacional marcado por desconfianzas y disputas políticas.