El balance oficial confirmó un nuevo aumento en el número de víctimas por los sismos que sacudieron Caracas y el estado La Guaira. Miles de personas permanecen en refugios temporales mientras continúan las tareas de rescate y la asistencia internacional.
Las autoridades también indicaron que cerca de 20.000 damnificados permanecen alojados en campamentos temporales tras la destrucción provocada por los sismos, que afectaron principalmente a Caracas y al estado costero de La Guaira.
Continúan las tareas de rescate
Los equipos de emergencia venezolanos, con apoyo de rescatistas internacionales, mantienen las labores de búsqueda entre los escombros de edificios derrumbados.
Según el reporte oficial, más de 850 edificios sufrieron daños estructurales y 190 colapsaron por completo, lo que mantiene la posibilidad de encontrar nuevas víctimas en las zonas más afectadas.
Las autoridades señalaron que los operativos continuarán mientras existan posibilidades de localizar personas entre los restos de las construcciones.
Crece la ayuda internacional
La asistencia humanitaria continúa llegando desde distintos países para atender la emergencia.
El canciller venezolano, Yvan Gil, informó que este domingo arribó un cargamento enviado por Rusia con alimentos, insumos y elementos de primera necesidad destinados a los damnificados.
Por su parte, la embajada de Estados Unidos comunicó la entrega de 100.000 kits de asistencia para las comunidades afectadas por los terremotos.
Preocupa la situación sanitaria
Mientras miles de personas permanecen en refugios temporales, médicos y equipos sanitarios de varios países trabajan en hospitales de campaña para prevenir brotes de enfermedades y atender a los heridos.
Las autoridades reconocen que las condiciones de vida en los campamentos continúan siendo precarias, por lo que la asistencia médica, el abastecimiento de agua potable y la distribución de alimentos siguen siendo prioridades en la respuesta humanitaria.
Una de las mayores tragedias recientes
Los terremotos registrados el 24 de junio se convirtieron en una de las peores catástrofes naturales de la historia reciente de Venezuela, tanto por la magnitud de los daños materiales como por el elevado número de víctimas.
Las tareas de reconstrucción y asistencia a los damnificados continúan mientras el país recibe apoyo internacional para afrontar las consecuencias del desastre.