La disputa por el control del estrecho de Ormuz suma un nuevo capítulo de tensión internacional. Un legislador iraní confirmó que los buques que reciben autorización para atravesar esta estratégica vía marítima pagan entre US$ 1,5 millones y US$ 2 millones por tránsito.
La creciente disputa geopolítica en el Golfo Pérsico volvió a escalar tras conocerse que Irán está cobrando millonarias sumas a las embarcaciones que transitan por el estratégico estrecho de Ormuz, uno de los corredores marítimos más importantes para el comercio mundial de petróleo y gas.
La información fue confirmada por el legislador iraní Mohsen Zangeneh, integrante de la Comisión de Presupuesto y Planificación del Parlamento iraní, quien aseguró que los barcos autorizados a cruzar el paso marítimo pagan en promedio entre 1,5 y 2 millones de dólares por viaje.
Según explicó el dirigente en declaraciones a la agencia Fars, los fondos recaudados son depositados en el tesoro iraní y utilizados conforme a las previsiones presupuestarias del Estado. Parte de esos pagos, además, se realizan mediante mecanismos alternativos, como intercambio de bienes, servicios o incluso activos digitales.
Un paso clave para el comercio mundial
El estrecho de Ormuz conecta el Golfo Pérsico con el Golfo de Omán y el océano Índico, y constituye una de las rutas energéticas más sensibles del planeta.
Por esta vía circula una proporción significativa del petróleo y gas exportado por los países productores de Medio Oriente, lo que convierte cualquier alteración en el tránsito marítimo en un factor de impacto inmediato sobre los mercados energéticos globales.
En los últimos meses, Irán avanzó en la creación de la denominada Autoridad del Estrecho del Golfo Pérsico, un organismo encargado de gestionar las autorizaciones de navegación y supervisar el tránsito de embarcaciones por la zona. Desde su puesta en funcionamiento, cientos de barcos habrían solicitado permisos para cruzar el estrecho bajo las nuevas condiciones impuestas por Teherán.
Rechazo internacional
La decisión iraní genera fuertes cuestionamientos porque contradice la interpretación predominante del derecho marítimo internacional, que considera al estrecho de Ormuz una vía de tránsito internacional donde debe garantizarse la libre navegación.
Las autoridades iraníes rechazan esa crítica y sostienen que el cobro no constituye un peaje, sino una compensación por servicios de navegación, seguridad marítima y protección ambiental en la región.
El portavoz de la Cancillería iraní, Esmaeil Baghaei, defendió el sistema al señalar que el país asume tareas de control, asistencia y preservación ambiental que requieren financiamiento.
La oposición de Estados Unidos
La medida es rechazada por el gobierno de Donald Trump, que insiste en restablecer plenamente la libertad de navegación en la zona.
Washington considera que la exigencia de autorizaciones previas y pagos para atravesar Ormuz vulnera principios fundamentales del comercio internacional y aumenta la incertidumbre sobre una ruta clave para el abastecimiento energético mundial.
La controversia se produce en un contexto de tensiones persistentes entre Estados Unidos e Irán, con episodios recientes de controles marítimos, restricciones al tránsito y negociaciones diplomáticas aún sin resultados definitivos.
Un negocio multimillonario bajo la lupa
Las cifras reveladas por Zangeneh ponen en evidencia la magnitud económica del nuevo esquema.
Si se toma en cuenta que más de 300 embarcaciones no iraníes solicitaron autorización para navegar por el estrecho desde mayo, la recaudación potencial para Teherán podría ascender a cientos de millones de dólares en apenas unas semanas.
Mientras Irán sostiene que ejerce un derecho soberano sobre el control de la vía marítima, Estados Unidos y varios actores internacionales consideran que la medida constituye un precedente riesgoso para el sistema global de navegación y comercio.
El futuro del estrecho de Ormuz se mantiene así como uno de los principales focos de tensión geopolítica y económica a nivel mundial.