Soja: la fijación de precios alcanza mínimos históricos pese a una cosecha récord de 51,5 millones de toneladas

La comercialización de soja de la campaña 2025/26 continúa mostrando un comportamiento inusual. A pesar de una cosecha estimada en 51,5 millones de toneladas y precios superiores a los de hace un año, la proporción de grano con precio firme se ubica en los niveles más bajos de las últimas tres décadas.


Economía

Fuente: Redacción Vía Noticias

La campaña sojera 2025/26 avanza con una producción estimada en 51,5 millones de toneladas, por encima de los 49,5 millones obtenidos en el ciclo anterior. Sin embargo, el ritmo de comercialización con precio firme continúa rezagado y alcanza niveles históricamente bajos.

Según un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), la proporción de la cosecha con cobertura de precio se encuentra en mínimos no observados desde, al menos, la campaña 1994/95. Si bien en las últimas semanas se registró una mayor dinámica de ventas acompañando el avance de la cosecha, las operaciones con precio cerrado no muestran la misma intensidad.

Los datos de la Secretaría de Agricultura indican que las compras acumuladas por parte de la industria y la exportación alcanzan los 18,1 millones de toneladas. De ese total, apenas 10,4 millones cuentan con precio firme, mientras que 7,6 millones permanecen bajo la modalidad “a fijar”.

La BCR señaló que uno de los principales factores que desalientan la fijación de precios es el nivel de las cotizaciones. Aunque la soja en dólares se ubica un 18% por encima de los valores registrados hace un año, la mejora se reduce al 8,5% cuando se la mide en pesos ajustados por inflación. Además, los precios actuales continúan por debajo de los promedios históricos, lo que limita el interés de los productores por cerrar negocios.

En paralelo, un informe del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral destacó que el mercado logró estabilizarse luego de varias jornadas de fuerte volatilidad asociada al conflicto en Medio Oriente. Según el análisis, los granos comenzaron a mostrar una dinámica más independiente de las oscilaciones del petróleo y la soja recuperó parte del terreno perdido.

Dante Romano, profesor e investigador de la Universidad Austral, explicó que el mercado ya descontó gran parte del impacto geopolítico y volvió a enfocarse en los fundamentos agrícolas. Entre ellos sobresalen las condiciones climáticas en Estados Unidos y la disponibilidad global de mercadería.

Otro aspecto clave es que muchos productores ya resolvieron sus necesidades financieras mediante la venta de otros cultivos. La comercialización de maíz, trigo, cebada y girasol registró niveles excepcionalmente elevados durante la actual campaña.

La BCR remarcó que, para trigo y maíz, sólo una vez en la historia se habían observado volúmenes comercializados superiores a los actuales al primero de junio. En el caso de la cebada y el girasol, las compras alcanzaron máximos históricos, reduciendo la necesidad de desprenderse de soja para generar liquidez.

Por su parte, Jeremías Battistoni, analista de granos de AZ-Group, identificó varios factores que ayudan a comprender el comportamiento de los productores. Recordó que una parte importante de las ventas se concretó en septiembre de 2025, cuando la reducción de retenciones llevó el precio de la soja a unos 320 dólares por tonelada, frente a los 300 dólares previos.

Posteriormente, los precios retrocedieron y el mercado permaneció relativamente quieto hasta la llegada de la cosecha. Cuando las cotizaciones volvieron a ubicarse entre 310 y 330 dólares por tonelada, muchos productores ya habían ordenado su situación financiera y optaron por esperar nuevas señales vinculadas a una posible reducción adicional de los derechos de exportación.

Las condiciones climáticas también influyeron en las decisiones comerciales. Las lluvias recurrentes retrasaron la cosecha y complicaron la logística de traslado de granos, impulsando en muchos casos el almacenamiento en silobolsas. A esto se sumaron conflictos en el transporte que dificultaron el movimiento de mercadería.

Finalmente, el mercado a término ofreció incentivos para postergar ventas. Durante abril, las posiciones diferidas mostraban valores significativamente superiores a los disponibles. Por ejemplo, la posición noviembre llegó a cotizar en torno a 342 dólares por tonelada frente a los 320 dólares de la soja disponible, generando una atractiva tasa implícita para quienes decidieran conservar el grano y vender más adelante.

En este escenario, la combinación de precios considerados insuficientes, necesidades financieras ya cubiertas, problemas logísticos y expectativas de mejores condiciones futuras explica por qué la soja sigue mostrando uno de los niveles de fijación de precios más bajos de las últimas décadas, pese a una producción que volverá a ubicarse entre las más importantes de los últimos años.