Soja: el impulso del aceite en Estados Unidos y la vuelta de los fondos sostienen la suba en Chicago

Los precios internacionales de la soja reciben un fuerte respaldo desde Estados Unidos, donde el aceite de soja se consolida como un insumo estratégico para la producción de biocombustibles y los fondos especulativos vuelven a tomar posiciones compradas.


Economía

Fuente: Redacción Vía Noticias

El mercado internacional de la soja atraviesa una etapa de señales contrapuestas. Mientras los indicadores globales muestran un abastecimiento cómodo de la oleaginosa, los precios en Chicago encuentran sostén en factores específicos del mercado estadounidense que alimentan expectativas de nuevas subas.

Uno de los principales motores alcistas es el comportamiento del aceite de soja en Estados Unidos. Gracias a la política de promoción de biocombustibles impulsada por la administración de Donald Trump, este producto ha comenzado a cotizar más como un commodity energético que como un derivado agroindustrial tradicional.

La creciente demanda de aceite destinado a la elaboración de biodiésel está modificando la estructura del mercado y fortaleciendo los precios de toda la cadena sojera. Este fenómeno ocurre en un contexto en el que Estados Unidos mantiene un balance de oferta y demanda de soja extremadamente ajustado.

A esa situación se suma el regreso de los fondos de inversión agrícolas al CME Group de Chicago. Luego de varias semanas de liquidación de posiciones, los operadores comenzaron nuevamente a construir apuestas alcistas en contratos de soja, anticipando posibles escenarios de menor oferta.

Entre los factores observados por los administradores de fondos aparece la posibilidad de restricciones hídricas en algunas regiones productivas estadounidenses. Si bien la campaña 2026/27 se encuentra en pleno desarrollo, cualquier deterioro climático podría afectar los rendimientos previstos y reducir el volumen final de producción.

Para Estados Unidos, la situación es particularmente sensible. Con existencias ajustadas y una demanda interna creciente impulsada por la industria de los biocombustibles, el país necesita alcanzar los niveles de producción proyectados y tiene escaso margen para enfrentar pérdidas productivas.

En este contexto, una eventual reducción de la cosecha tendría un impacto directo sobre las cotizaciones, especialmente porque la industria requiere cada vez más aceite de soja para abastecer la