La periodista estadounidense Shelly Kittleson fue secuestrada en Bagdad por individuos no identificados. Las autoridades iraquíes detuvieron a un sospechoso con presuntos vínculos con una milicia respaldada por Irán.
El Ministerio del Interior de Irak informó que un periodista extranjero fue capturado por “individuos desconocidos”, aunque sin identificar públicamente a la víctima. No obstante, fuentes cercanas confirmaron que se trata de Kittleson, especializada en coberturas de Medio Oriente.
Las fuerzas de seguridad iraquíes lograron detener a un sospechoso y secuestrar el vehículo utilizado en el operativo, aunque la periodista no se encontraba en su interior al momento del procedimiento.
Según indicó Alex Plitsas, contacto de Kittleson en Estados Unidos, la periodista había recibido advertencias previas sobre amenazas en su contra por parte de Kata’ib Hezbollah, un grupo paramilitar que presuntamente buscaba secuestrar o atacar a periodistas mujeres.
Incluso, de acuerdo a estas versiones, su nombre figuraba en una lista de posibles objetivos, aunque la propia Kittleson habría relativizado la veracidad de esa información.
El medio Al-Monitor, para el cual la periodista colaboraba, confirmó el secuestro y exigió su “liberación segura e inmediata”, destacando su trayectoria y trabajo informativo en la región.
Desde Departamento de Estado de Estados Unidos señalaron que siguen de cerca el caso y que trabajan en coordinación con las autoridades iraquíes para lograr su liberación, aunque evitaron brindar mayores detalles por motivos de seguridad.
Posteriormente, el subsecretario de Estado para Asuntos Públicos Globales, Dylan Johnson, confirmó que el sospechoso detenido tendría vínculos con Kata’ib Hezbollah, lo que refuerza la hipótesis sobre la participación de esta milicia en el secuestro.
El caso reaviva la preocupación por la seguridad de periodistas en zonas de conflicto, en un contexto de creciente tensión en Medio Oriente y antecedentes recientes de secuestros vinculados a grupos armados en la región.