Un estudio presentado por un científico brasileño advierte que los corredores de humedad que llegan desde los trópicos se convirtieron en un factor clave del calentamiento extremo registrado en el continente antártico.
El trabajo fue presentado por Heitor Evangelista da Silva, profesor de la Universidad del Estado de Río de Janeiro (UERJ) y coordinador de un proyecto de monitoreo climático en la Antártida, quien advirtió que estos fenómenos podrían contribuir a una importante elevación del nivel global de los océanos.
El calor llega desde los trópicos
De acuerdo con el investigador, cerca del 90% de toda la humedad transportada desde las zonas tropicales hacia las regiones polares llega a través de los ríos atmosféricos, cuya influencia se extiende cada vez más hacia el interior del continente antártico.
Los datos provienen del laboratorio brasileño Criosfera 1, instalado en la Antártida en 2012 y considerado la única estación geofísica automática ubicada en el centro del continente.
Según las mediciones realizadas, estos corredores atmosféricos explican actualmente alrededor del 80% de las olas de calor registradas en el interior de la Antártida, cuando al inicio del monitoreo representaban apenas el 25%.
Un fenómeno sin precedentes
Silva recordó que en 2022, en la estación Concordia, se registró un episodio extremo en el que la temperatura aumentó 43 °C por encima de lo esperado para esa época del año.
“Este fenómeno nunca había sido observado en ningún registro histórico meteorológico de la Antártida. Fue algo absolutamente inédito”, afirmó el científico.
El estudio advierte que el aumento de la frecuencia de estos eventos podría provocar derretimiento superficial del hielo incluso en zonas muy remotas del continente durante el verano austral.
La preocupación por los grandes glaciares
La mayor inquietud se concentra en la Antártida occidental, donde glaciares como Thwaites y Pine Island actúan como barreras naturales que contienen enormes masas de hielo continental.
Según Silva, el eventual colapso del glaciar Thwaites podría elevar por sí solo el nivel medio global del mar en aproximadamente 63 centímetros, mientras que una pérdida simultánea de Pine Island podría acercar el incremento total a un metro.
Los investigadores señalaron además que, desde 2015, la extensión del hielo marino antártico experimenta una reducción sin precedentes, equivalente a una pérdida de masa comparable al doble de la superficie de Groenlandia.
Mejorar los modelos climáticos
El proyecto es desarrollado por la UERJ, con apoyo del Consejo Nacional de Desarrollo Científico y Tecnológico de Brasil, el Instituto Nacional de Ciencia y Tecnología de la Criosfera y el Centro Espacial Goddard de la NASA.
El objetivo es ampliar el monitoreo en tiempo real mediante sistemas satelitales e instalar el primer telescopio brasileño en la Antártida, con el fin de mejorar la calibración de los modelos climáticos globales, que todavía subestiman la magnitud de los eventos extremos registrados en el continente.