Petróleo: expertos advierten que los precios altos llegaron para quedarse por la guerra con Irán

Analistas internacionales sostienen que el precio del crudo no volverá a niveles previos al conflicto, incluso si cesan las hostilidades entre Irán y Estados Unidos, debido a daños estructurales y tensiones en el transporte global.


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Fuente: Reuters

Uno de los factores centrales es el daño sufrido por la infraestructura energética en la región. Según estimaciones, más de 40 activos clave presentan afectaciones “graves o muy graves”, lo que complicará la recuperación de la producción y exportación de crudo. La Agencia Internacional de Energía advirtió que podrían pasar semanas solo para normalizar la logística de envíos, mientras que la reconstrucción total demandaría años.

En esa línea, especialistas estiman que la normalización completa del sistema energético podría tardar entre tres y cinco años. “Incluso si la guerra terminara mañana, probablemente se tardaría un año o más en restablecer por completo todas las instalaciones”, explicó Dean Baker, del Centro de Investigación Económica y Política.

Otros analistas coinciden en que los precios del crudo difícilmente vuelvan a niveles cercanos a los 60 dólares por barril en el corto plazo. Gary Hufbauer señaló que el Brent ya se mantiene por encima de los 100 dólares, reflejando la incertidumbre global.

Uno de los puntos más sensibles del conflicto es el Estrecho de Ormuz, una vía clave para el transporte mundial de petróleo. La interrupción del tránsito marítimo en esta zona generó demoras en la entrega de cargamentos y tensiones en la cadena de suministro energética.

A esto se suma una nueva medida de Teherán: el cobro de peajes a los buques petroleros que atraviesan el estrecho, con tarifas que en algunos casos alcanzan los 2 millones de dólares por embarcación. La iniciativa, ya avalada por el Parlamento iraní, busca reforzar la soberanía del país sobre esta ruta estratégica, pero añade presión sobre los costos del comercio internacional.

Desde el sector marítimo advierten que la situación logística es compleja. La acumulación de buques y las dificultades para descargar petróleo y gas podrían prolongarse incluso si cesan las hostilidades. Además, los daños en infraestructura portuaria y de transporte complican aún más el panorama.

En este contexto, algunos expertos plantean que el mercado energético global podría atravesar un cambio estructural. La persistencia de interrupciones en el transporte marítimo y la incertidumbre geopolítica podrían consolidar un escenario de precios altos en el largo plazo.

Mientras tanto, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, mantiene una postura firme y condiciona cualquier acuerdo a la reapertura total del estrecho, en medio de una escalada que sigue generando preocupación en los mercados internacionales.

Con este panorama, la evolución del conflicto no solo definirá el equilibrio geopolítico en la región, sino también el futuro inmediato del precio de la energía a nivel global.