Una intensa ola de calor que afecta a gran parte de Europa dejó al menos 40 personas muertas por ahogamiento en Francia, en medio de temperaturas extremas y la noche más cálida registrada en el país desde que existen mediciones. La situación generó alertas sanitarias y medidas de emergencia en varios países europeo
Francia atraviesa uno de los episodios de calor más intensos de su historia reciente, con consecuencias trágicas vinculadas principalmente a los intentos de la población por mitigar las altas temperaturas en ríos, canales y cuerpos de agua.
Según informaron medios internacionales, al menos 40 personas murieron ahogadas en los últimos días, en su mayoría jóvenes, en medio de un incremento de accidentes registrados en zonas no habilitadas para la natación.
El fenómeno se da en simultáneo con un récord histórico de temperatura mínima nocturna. El servicio meteorológico francés Météo France confirmó que la noche del lunes al martes fue la más cálida desde el inicio de las mediciones en 1947, con una mínima de 21,6°C según el Indicador Térmico Nacional.
El registro superó el anterior récord de 21,4°C alcanzado en julio de 2019, consolidando el carácter excepcional del evento climático que afecta al país.
La ola de calor también impacta en otros países europeos como España, Italia, Suiza y Reino Unido, donde se reportan temperaturas extremas, interrupciones en el transporte, afectación de la actividad escolar y medidas de emergencia para proteger a la población vulnerable.
En Francia, las autoridades advirtieron sobre el riesgo de bañarse en zonas no autorizadas, una práctica que se ha vuelto frecuente como forma de alivio ante el calor extremo. Funcionarios del gobierno señalaron que la combinación de altas temperaturas y falta de precaución está detrás del aumento de los ahogamientos.
En España, por ejemplo, ciudades como Madrid implementaron refugios climáticos para personas en situación de vulnerabilidad, mientras que varias localidades suspendieron actividades tradicionales por el riesgo de incendios forestales.
En otros países, como Bélgica y Suiza, también se adoptaron medidas preventivas: desde la reubicación de exámenes escolares hasta restricciones en el uso de agua ante la baja disponibilidad de recursos hídricos.
El episodio refleja cómo los eventos climáticos extremos continúan intensificándose en Europa, con impactos tanto en la salud pública como en la vida cotidiana y las actividades sociales y económicas.