El sacerdote Luis Montes denunció desde el Líbano el agravamiento del conflicto en Medio Oriente y advirtió sobre el colapso social, la manipulación informativa y la falta de soluciones políticas reales.
Ubicado a unos 25 kilómetros de Beirut, el religioso trabaja con poblaciones vulnerables y actualmente contiene a cerca de 70 personas desplazadas por los bombardeos en el sur del país. En ese contexto, alertó que la situación se vuelve cada vez más insostenible, con más de un millón de desplazados y un deterioro económico que afecta el acceso a bienes básicos.
“Ya no confío en los políticos porque todos mienten”, afirmó en declaraciones radiales, al cuestionar el rol de los liderazgos internacionales y denunciar que los conflictos se sostienen mediante propaganda y desinformación. Según explicó, tanto las guerras en Irak y Siria como los enfrentamientos actuales responden a intereses geopolíticos que se deciden lejos del terreno.
El sacerdote sostuvo que el cansancio de la población civil es extremo tras años de violencia recurrente. “La propaganda es muy importante y mienten todos”, insistió, al remarcar que la falta de información veraz agrava la incertidumbre y el sufrimiento de quienes viven en zonas de conflicto.
En cuanto al rol de la Iglesia, Montes indicó que existe una comunicación constante con el Vaticano, aunque reconoció que los esfuerzos diplomáticos no logran frenar la escalada. En ese sentido, lamentó que los llamados a la paz del Papa Francisco no estén teniendo el impacto esperado.
A la crisis humanitaria se suma el fuerte encarecimiento de insumos básicos como el gas y los medicamentos, lo que dificulta la asistencia a ancianos, enfermos y personas con discapacidad. El religioso advirtió que la falta de recursos complica aún más la tarea diaria de contención.
Finalmente, Montes apeló a la solidaridad internacional y a la fe como sostén ante un escenario que definió como desesperante. “Las pasiones y los intereses económicos parecen clausurar cualquier salida humana inmediata”, concluyó, al tiempo que pidió apoyo para continuar su labor en una de las regiones más castigadas por la guerra.