El presidente Javier Milei renovó sus críticas contra Luiz Inácio Lula da Silva y sostuvo que el mandatario brasileño “fue condenado y estuvo preso”, en un nuevo capítulo de la tensión entre Argentina y Brasil.
En una entrevista concedida a La Nación+, Milei afirmó que sus expresiones se basan en hechos que considera comprobados. “Es ladrón, es un corrupto. Fue condenado. Estuvo preso, con lo cual es cierto lo de presidiario. Lo liberaron por una falla administrativa, no por ser inocente”, sostuvo el mandatario argentino.
Las declaraciones se producen luego de su participación en Brasil en un acto vinculado al lanzamiento de la campaña electoral del dirigente Flavio Bolsonaro, referente del espacio de derecha brasileño.
Milei defendió sus declaraciones
El Presidente aseguró que sus críticas surgieron de manera espontánea y las enmarcó en su defensa de “las ideas de la libertad”. Además, sostuvo que dirigentes de distintos sectores de la izquierda latinoamericana lo han cuestionado reiteradamente sin recibir el mismo nivel de reproche público.
En ese contexto, mencionó entre quienes, según dijo, lo han insultado al presidente de Colombia, Gustavo Petro; al exmandatario boliviano Evo Morales; al expresidente ecuatoriano Rafael Correa y al jefe del Gobierno español, Pedro Sánchez.
Nuevos cuestionamientos a Kicillof y Cristina Kirchner
Durante la misma entrevista, Milei también apuntó contra el gobernador bonaerense Axel Kicillof, a quien responsabilizó por la situación económica de la provincia de Buenos Aires y calificó como “comunista”.
El mandatario sostuvo que el distrito atraviesa un estancamiento por razones ideológicas y afirmó que ese modelo de gestión “destruye todo aquello que administra”.
Asimismo, se refirió a la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner y minimizó el impacto político de sus presentaciones judiciales. Según indicó, su prioridad es avanzar con las reformas que considera necesarias para consolidar el rumbo económico de su gobierno.
Un nuevo episodio de tensión diplomática
Las declaraciones de Milei representan un nuevo capítulo en la relación tirante entre Argentina y Brasil, marcada por diferencias políticas e ideológicas entre ambos mandatarios desde el inicio de la gestión libertaria.
El vínculo bilateral, estratégico por el peso comercial de Brasil para la Argentina y por el funcionamiento del Mercosur, continúa atravesado por cruces públicos que han escalado en intensidad durante los últimos meses.