Lula criticó el aumento de combustibles en Brasil y lo calificó de “injustificable”

El presidente brasileño cuestionó las subas en diésel, nafta y etanol, y aseguró que el Gobierno compensó el impacto internacional del petróleo con subsidios. También advirtió sobre abusos en estaciones de servicio.


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Fuente: Reuters

Durante un acto oficial en Anápolis, en el estado de Goiás, el mandatario sostuvo que el Gobierno federal adoptó medidas suficientes para amortiguar el impacto externo, como la implementación de subsidios y políticas fiscales orientadas a contener los precios internos. “El aumento del diésel no tiene justificación”, afirmó.

Lula también cuestionó que el conflicto en Medio Oriente —con participación de Irán, Estados Unidos e Israel— sea utilizado como argumento para trasladar aumentos al consumidor brasileño. En ese sentido, remarcó que el Estado intervino para evitar que la suba internacional del crudo impacte directamente en la economía local.

El jefe de Estado fue más allá y denunció posibles abusos en la cadena de comercialización. Indicó que la Policía Federal y los organismos de defensa del consumidor intensificaron los controles para detectar prácticas especulativas en estaciones de servicio. “Hay delincuentes que suben los precios sin justificación”, advirtió.

Además, el mandatario subrayó que no permitirá que los efectos de una guerra lejana repercutan en el costo de vida de la población. “Es inaceptable que un conflicto a miles de kilómetros termine afectando el precio de los alimentos básicos en Brasil”, expresó.

En este contexto, destacó el rol de Petrobras como herramienta clave para estabilizar el mercado interno, junto con la aplicación de subsidios y la reducción de impuestos, especialmente sobre el diésel.

Este combustible, fundamental para el transporte y el sector agropecuario, presenta una mayor sensibilidad a los vaivenes internacionales debido a que Brasil importa cerca del 30 % de su consumo. Para mitigar ese impacto, el Gobierno avanzó con la reducción a cero de ciertos tributos, con el objetivo de aliviar el precio final.

Las declaraciones de Lula se dan en medio de una creciente preocupación por el impacto del costo de los combustibles en la inflación, la logística y la cadena de suministro de alimentos, en un escenario global atravesado por tensiones geopolíticas y volatilidad en los mercados energéticos.