Los países del G7 pusieron en marcha un programa de inversiones de 600.000 millones de dólares para países en desarrollo, en lo que el presidente estadounidense, Joe Biden, admitió como respuesta a las grandes obras financiadas por China.

La "Asociación mundial para las infraestructuras" (Partnership for Global Infrastructure) debe, según la misma fuente, "suministrar infraestructuras de calidad sustentables", recogieron las agencias de noticias AFP y Sputnik.


G7

Fuente: Telam

Estados Unidos, prometió "movilizar" unos "200.000 millones de dólares" en cinco años para ese programa. Pero esa palabra, "movilizar", no significa que los Estados aportarán esas enormes sumas.

Los occidentales desean desmarcarse de China, que invirtió masivamente en muchos países para construir infraestructuras a través del programa llamado de las "Nuevas rutas de la seda", o para garantizar un acceso a algunas materias primas.

China es acusada de realizar proyectos a través de préstamos poco ventajosos, o francamente peligrosos, que agravarán los problemas de endeudamiento de los países más vulnerables.

La ofensiva china "existe desde hace años y se tradujo por muchas inversiones en especie y e inversiones múltiples", dijo un alto responsable de la Casa Blanca, "pero no es tarde", aseguró respecto a la iniciativa del G7.

"África subsahariana será claramente una prioridad mayor" de la asociación lanzada por el G7, añadió el alto responsable estadounidense.

Aseguró además que América Central, el Sudeste asiático o Asia central son también "regiones muy importantes".