Aunque el Gobierno celebra una recuperación del consumo, los datos de recaudación del IVA muestran otra realidad: el leve repunte no alcanza para confirmar la mejora y crecen las dudas por cambios en hábitos de compra y posible elusión.
Según el titular del IARAF, Nadin Argañaraz, la recaudación del IVA registró una caída real interanual cercana al 4%, luego de dos meses con retrocesos de dos dígitos. Este dato contrasta con el crecimiento del consumo privado del 7,9% interanual que celebraron el presidente Javier Milei y el viceministro de Economía José Luis Daza.
En la misma línea, cifras del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) indican que el consumo privado creció cerca de un 8% en el último trimestre de 2025, alcanzando niveles récord en comparación con años previos. Sin embargo, la recaudación impositiva no refleja con la misma intensidad ese dinamismo.
Uno de los factores que explican esta divergencia es la caída del consumo masivo en grandes superficies. En febrero de 2026, las ventas en supermercados retrocedieron un 5,9% interanual y un 6,3% respecto de enero, según datos de consultoras privadas. Dado que estas cadenas concentran gran parte de la recaudación del IVA, una menor facturación impacta directamente en los ingresos fiscales.
Este escenario fue eje de discusión en una reunión entre supermercadistas y el ministro de Economía, Luis Caputo. Los empresarios plantearon su preocupación por la caída de las ventas, mientras que el funcionario puso el foco en la presión de impuestos provinciales como Ingresos Brutos. Sin embargo, el sector insistió en que el principal problema es la debilidad de la demanda.
El inicio de 2026 muestra así un panorama complejo, con retracciones en la mayoría de los rubros, especialmente en bebidas sin alcohol, productos perecederos y artículos de higiene. En contrapartida, el comercio electrónico creció un 26,5% interanual, evidenciando un cambio en las preferencias de consumo.
En este sentido, un informe de NielsenIQ detectó un desplazamiento hacia canales de cercanía. Durante el último bimestre de 2025, los autoservicios independientes crecieron 4% y los almacenes 8%, mientras que las grandes cadenas de supermercados cayeron 4%.
Este cambio de hábitos también puede afectar la recaudación, ya que no todos los canales tienen el mismo nivel de formalización o eficiencia en la percepción del impuesto, lo que abre la puerta a posibles niveles más altos de evasión o elusión.
Además, en los primeros meses del año se registró un fuerte descenso en la recaudación del IVA vinculada al comercio exterior (IVA DGA), con caídas del 12% en enero y 13% en febrero, lo que también incidió en el resultado global.
En paralelo, el IVA vuelve a estar en el centro del debate tributario. El Gobierno analiza reformas que incluyen su eventual articulación con Ingresos Brutos para crear un esquema unificado, conocido como “SúperIVA”.
Se trata de un impuesto clave para las finanzas públicas, pero también uno de los más cuestionados por su impacto regresivo, ya que grava el consumo y afecta proporcionalmente más a los sectores de menores ingresos.
En este contexto, la falta de correlación entre consumo y recaudación suma incertidumbre sobre la verdadera dinámica de la economía y plantea interrogantes sobre la sostenibilidad de la recuperación en el corto plazo.