La morosidad en el crédito comercial pasó del 0,7% en noviembre de 2024 al 3,7% en julio de 2026. Las PyMEs concentran los mayores niveles de incumplimiento, mientras Construcción y Comercio lideran por actividad.
El dato surge de un informe del Centro de Análisis Económico Equilibra, elaborado a partir de información del Banco Central de la República Argentina (BCRA). Según el relevamiento, el ratio de morosidad del crédito comercial pasó del 0,7% en noviembre de 2024 al 3,7% en julio de 2026.
Aunque el indicador todavía se encuentra por debajo del récord del 8,1% registrado a comienzos de 2020, el informe advierte sobre el fuerte deterioro registrado en los últimos meses: la probabilidad de que un préstamo regular ingrese en mora ya triplica el promedio de los últimos 20 años.
Creció el crédito, pero también los incumplimientos
El aumento de la morosidad se produjo en paralelo con una importante expansión del financiamiento empresarial durante la gestión de Javier Milei.
El stock de préstamos a empresas pasó de representar el 5,7% del PBI a fines de septiembre de 2023 al 9,8% del PIB en junio de 2026.
Dos tercios de ese incremento se explican por las líneas en moneda extranjera, que aumentaron del 0,8% al 3,5% del PBI y actualmente representan más de un tercio del financiamiento total de las empresas.
Sin embargo, la expansión del crédito estuvo acompañada por un deterioro en la capacidad de pago de una parte importante de las compañías.
Las empresas más pequeñas son las más afectadas
El informe de Equilibra muestra una fuerte diferencia en los niveles de morosidad según el tamaño de las empresas y el monto de los créditos.
Los préstamos inferiores a $5 millones presentan una mora del 9,3%. Este segmento concentra al 60% de las empresas endeudadas, aunque representa apenas el 0,2% del crédito total.
En el segmento de préstamos de entre $5 y $200 millones, que agrupa al 30% de las firmas y concentra el 4% del crédito, la irregularidad alcanza el 7,6%.
Para los créditos de entre $200 y $3.800 millones, correspondientes al 9% de las empresas y al 22% del crédito, la mora se ubica en el 6,6%.
En cambio, las grandes empresas, que acceden a préstamos superiores a $3.800 millones y concentran el 73,8% del volumen crediticio, presentan una tasa de morosidad considerablemente menor: 1,8%.
Se disparó la cantidad de empresas en mora
El deterioro también se refleja en la cantidad de compañías que presentan incumplimientos.
En dos años, las personas jurídicas con créditos en mora pasaron de 16.200 a 37.482, alcanzando al 13,4% del total de las firmas endeudadas.
La situación es todavía más marcada entre las PyMEs que cuentan con avales de Sociedades de Garantía Recíproca (SGR): las empresas en mora dentro de este universo casi se triplicaron, al pasar de 3.354 a 9.679.
A su vez, un relevamiento de la Fundación Observatorio PyME mostró que los atrasos en pagos a bancos, proveedores e impuestos se duplicaron entre el tercer trimestre de 2025 y el segundo trimestre de 2026. La problemática ya afecta al 24% de las PyMEs.
Construcción y Comercio lideran la morosidad
Por sectores, Construcción presenta el mayor nivel de irregularidad, con una tasa del 7,7% sobre el crédito otorgado.
Le sigue Comercio, con una mora del 6,5%, mientras que la Industria Manufacturera registra un promedio del 3,7%.
Dentro de la industria también aparecen importantes diferencias. Textiles y Cueros presentan una morosidad del 14,6%, mientras que Vehículos y Transporte muestran el menor nivel del sector, con apenas 0,4%.
Entre las actividades consideradas dinámicas, Minería y Energía e Intermediación Financiera exhiben niveles de mora inferiores al 0,5%.
El sector Agropecuario constituye una excepción, con una morosidad del 4,3%, por encima del promedio general de las actividades vinculadas a los sectores de mayor crecimiento.
Un escenario que pone el foco en las PyMEs
Los datos muestran que el deterioro de la morosidad empresarial no afecta por igual a todas las compañías. Las firmas más pequeñas, que concentran una parte importante de los deudores, enfrentan los mayores niveles de incumplimiento pese a representar una porción reducida del volumen total de crédito.
La evolución de los próximos meses será clave para determinar si el aumento de la morosidad constituye un fenómeno transitorio o si comienza a convertirse en un problema estructural para el financiamiento y la continuidad de las PyMEs.