Durante la ceremonia, que marcó su reaparición pública tras nueve días en la Residencia de Olivos, el Jefe de Estado reivindicó la gesta libertadora del Padre de la Patria y la utilizó como marco conceptual para su agenda de reformas
El legado sanmartiniano: Recordó la máxima del general (“Seamos libres que lo demás no importa nada”) y destacó la magnitud de la campaña militar que liberó a medio continente.
Críticas a la oposición: Sostuvo que determinados sectores buscan atacar las ideas y valores del Gobierno, y acusó al modelo político previo de beneficiar a una minoría a costa del empobrecimiento general.
Transformación económica: Afirmó que Argentina tiene el potencial de convertirse en el país más libre del mundo, asegurando que su Gabinete mantendrá la dirección hacia la prosperidad y el orden.
Respaldo a las fuerzas de seguridad y combate al delito
En otro tramo de su discurso, el Presidente abordó la política de seguridad pública e institucional, enfatizando la necesidad de equipar a los efectivos de las fuerzas de seguridad:
Sostenimiento del orden: Expresó que un pueblo libre requiere fuerzas capacitadas para enfrentar el delito, señalando que quienes eligen violar la ley deben ser sometidos por la fuerza.
Cierre protocolar: Concluyó el acto invocando la memoria del Padre de la Patria y cerró su alocución con su habitual consigna: “¡Viva la libertad, carajo!”.