La Agencia Meteorológica de Japón (JMA) desactivó la alerta en varias prefecturas, aunque mantiene la advertencia por posibles réplicas de gran magnitud.
La medida alcanza a las zonas costeras de las prefecturas de Aomori, Hokkaido e Iwate, donde inicialmente se había advertido sobre la posibilidad de olas de hasta tres metros. Con el correr de las horas, la alerta fue degradada a un nivel de aviso.
A pesar de la desactivación de la alarma de tsunami, las autoridades advirtieron que la situación sigue siendo delicada debido a la intensa actividad sísmica en la región. En ese sentido, la JMA alertó que “la probabilidad de que se produzca un nuevo terremoto de gran magnitud es relativamente mayor que en tiempos normales”.
Frente a este escenario, se pidió a la población mantenerse en estado de alerta y preparada ante posibles evacuaciones preventivas, especialmente en zonas costeras o vulnerables.
La primera ministra de Japón, Sanae Takaichi, instó a los ciudadanos a extremar precauciones. “Para aquellos que viven en zonas bajo alerta, evacúen a lugares más elevados y seguros”, señaló en un mensaje oficial.
El sismo, uno de los más fuertes registrados recientemente en el país, vuelve a poner en evidencia la vulnerabilidad de Japón ante fenómenos naturales, así como la importancia de sus sistemas de prevención y respuesta ante emergencias.
Las autoridades continúan monitoreando la situación en tiempo real mientras se evalúan posibles daños y se refuerzan los protocolos de seguridad en las zonas afectadas.