La Comisión Electoral Central de Israel confirmó la validez de los comicios legislativos del 27 de octubre y descartó que las irregularidades denunciadas por el oficialismo justifiquen modificar los resultados. El bloque de Benjamin Netanyahu obtuvo 53 de los 120 escaños y quedó lejos de la mayoría necesaria para formar gobierno.
El presidente de la Comisión Electoral Central, el juez de la Corte Suprema Noam Sohlberg, aseguró que la votación se desarrolló correctamente y que los resultados reflejan la voluntad de los ciudadanos, pese a las sospechas sobre una presunta injerencia extranjera que actualmente investigan los organismos de seguridad.
“La elección de la 26ª Knéset se llevó a cabo correctamente”, afirmó Sohlberg en un mensaje difundido junto al jefe del servicio de inteligencia interior Shin Bet, David Zini, y la fiscal general Gali Baharav-Miara, quienes respaldaron la posición del organismo electoral.
Las denuncias de Netanyahu y la supuesta injerencia extranjera
El partido Likud, encabezado por Netanyahu, denunció que organizaciones vinculadas a los partidos árabes habrían recibido financiamiento extranjero para influir en la participación electoral y beneficiar a determinadas fuerzas políticas.
Las acusaciones también incluyeron una supuesta intervención de Qatar, país que rechazó cualquier participación en esas maniobras.
Sin embargo, Sohlberg explicó que, incluso si se confirmaran algunas de las irregularidades denunciadas, estas no comprometerían la integridad general del proceso ni justificarían modificar los resultados electorales.
Las investigaciones continuarán para esclarecer los hechos, aunque las autoridades señalaron que no existen pruebas de un fraude generalizado que permita cuestionar la legitimidad de los comicios.
Netanyahu quedó lejos de la mayoría parlamentaria
De acuerdo con los resultados difundidos por la Comisión Electoral Central, el bloque que respalda a Netanyahu obtuvo 53 de los 120 escaños de la Knéset. Por su parte, el sector encabezado por Gadi Eisenkot consiguió 48 bancas, mientras que los partidos árabes alcanzaron una representación histórica de 19 legisladores.
La nueva composición parlamentaria dejó al primer ministro sin los 61 diputados necesarios para alcanzar una mayoría propia y abrió la posibilidad de negociaciones entre la oposición y las agrupaciones árabes.
Hasta el momento, no existe un acuerdo que permita conformar una coalición alternativa.
Eisenkot, por su parte, acusó al oficialismo de impulsar una campaña para desacreditar los resultados y advirtió sobre las consecuencias institucionales de poner en duda la voluntad de los votantes sin presentar pruebas concluyentes.
El próximo paso para la formación de gobierno
Los resultados definitivos deberán ser presentados oficialmente al presidente Isaac Herzog el miércoles 4 de noviembre. Después comenzará el proceso de consultas con los partidos para designar al dirigente encargado de intentar formar gobierno.
El escenario político israelí permanece marcado por la fragmentación parlamentaria y la incertidumbre sobre la posibilidad de construir una nueva mayoría.