El Gobierno de Bolivia rechazó las amenazas de toma de una planta hidroeléctrica en Cochabamba y advirtió que no permitirá acciones que pongan en riesgo la seguridad del sistema energético. La respuesta oficial se produjo tras declaraciones del exmandatario Evo Morales en un acto con sus seguidores.
Las declaraciones oficiales surgieron luego de que Evo Morales advirtiera, durante una concentración política, la posibilidad de tomar una planta de generación eléctrica en el trópico de Cochabamba en caso de nuevos cortes de suministro.
El exmandatario planteó que, ante eventuales interrupciones del servicio, sectores de su espacio político podrían avanzar sobre instalaciones energéticas, lo que generó una inmediata reacción del Gobierno.
Desde el Ejecutivo remarcaron que este tipo de expresiones no pueden ser justificadas bajo reclamos políticos o sociales, y advirtieron que quienes incurran en este tipo de acciones deberán responder ante la justicia.
El vocero Gálvez también responsabilizó políticamente a Morales por la escalada del conflicto, señalando que situaciones de este tipo pueden derivar en consecuencias graves para la población y la estabilidad del departamento de Cochabamba.
En paralelo, el Gobierno del presidente Paz Pereira reafirmó que se aplicarán los mecanismos legales y de seguridad del Estado en todo el territorio nacional para garantizar el funcionamiento de los servicios esenciales.
El cruce político profundiza la tensión interna en Bolivia en torno al control de la infraestructura energética y el manejo de los conflictos sociales vinculados al suministro de electricidad.