En un escenario de caída del consumo y apertura de importaciones, la economista analizó los riesgos de sostener el ajuste fiscal sobre una recaudación debilitada.
Según sostuvo, el proceso de apertura y normalización financiera impulsado por el Gobierno implica costos que comienzan a hacerse visibles en la estructura productiva y laboral.
“Estás transitando de un régimen a otro”, planteó por Splendid AM 990, la directora ejecutiva de EcoGo al describir el pasaje desde un modelo con alta brecha cambiaria, tasas reales negativas y fuerte protección comercial hacia otro con menor distorsión cambiaria, tasas positivas y apertura de importaciones.
En el esquema anterior, explicó, la economía funcionaba con una lógica de arbitraje: “Tomabas todos los pesos baratos que había en el sistema, comprabas todos los dólares baratos que te daba el Banco Central y si podías fijar precio eras Gardel”.
En contraste, sostuvo que el actual escenario implica “normalizar la macro”, con una brecha cambiaria que “tendió a desaparecer” y tasas de interés que ya no son negativas. “Hoy sí importa la demanda y parte de esa demanda es abastecida con un aumento en las importaciones”, afirmó, al señalar que los bienes de consumo y los autos muestran una fuerte expansión de compras externas.
Según supo la Agencia Noticias Argentinas, Dal Poggetto remarcó que el Gobierno utiliza el tipo de cambio como ancla para frenar la inflación. “Hay una discusión detrás que tiene que ver con el uso del dólar como ancla y un tipo de cambio que lo estás volviendo a atrasar”, indicó. A su entender, si el dólar se mantiene estable mientras la inflación ronda el 2,9% mensual, el tipo de cambio real vuelve a apreciarse en poco tiempo y afecta la competitividad.
Tras la devaluación inicial que llevó el dólar oficial de 360 a 800 pesos, el tipo de cambio real alcanzó niveles elevados, pero luego comenzó a descender. “Si lo dejás clavado en estos niveles con una inflación en torno al 2,9% mensual, en dos meses volvés a bajarlo”, advirtió.
En ese marco, describió una presión creciente sobre los costos empresarios. “Empezás a ver una distorsión en la hoja de balance”, explicó, al señalar que muchos sectores enfrentan precios que evolucionan por debajo del promedio mientras sus costos avanzan por encima. Algunos lograron recapitalizarse en el ciclo anterior, pero otros operan ahora con márgenes estrechos en un contexto recesivo.
En el plano laboral, destacó que si bien la tasa de desempleo mostró una suba moderada -del 5,7% al 6,6% en los últimos datos-, el fenómeno central es la composición del empleo. “Lo que sí estás viendo es destrucción de empleo formal y creación de empleo semiformal, fundamentalmente monotributo”, afirmó.
Sobre la reforma laboral en debate, consideró que apunta a actualizar una legislación “muy rezagada”, pero advirtió que se aplica en una economía que pierde puestos registrados. “Le estás bajando alícuotas o el costo de las contribuciones patronales a lo nuevo en una economía que está perdiendo empleo”, señaló, y agregó que detrás de esta dinámica hay una dimensión fiscal compleja, con una recaudación que “está cayendo y probablemente siga cayendo”, mientras el ajuste se sostiene con contención del gasto.
En materia inflacionaria, anticipó que febrero y marzo mostrarán registros elevados por subas en carne, combustibles, colegios y tarifas. “Febrero va a ser alta y marzo probablemente siga estando en esos niveles”, dijo, aunque estimó que abril podría ubicarse más cerca del 2% mensual si el esquema cambiario se sostiene.
Dal Poggetto también puso el foco en el deterioro del poder adquisitivo. Explicó que el índice de precios refleja una canasta promedio, pero cada hogar enfrenta una estructura distinta. “Hay una parte de los servicios, sobre todo de la clase media, que son bastante inelásticos”, señaló, en referencia a prepagas, colegios, expensas y tarifas, rubros que subieron por encima de la inflación desde el inicio de la gestión. “Están indexados a una inflación donde los ingresos no están yendo con la inflación”, subrayó.__IP__
Finalmente, sostuvo que el cambio de precios relativos y la apertura comercial impactan directamente en la sostenibilidad de algunas compañías. “El cambio de los precios relativos tiene implicancias sobre las hojas de balance, sobre todo en un contexto recesivo”, concluyó, al advertir que el proceso de estabilización y apertura tiene costos sociales y productivos que todavía se están desplegando.