Las protestas estudiantiles que comenzaron en la región de París se extendieron por Francia y elevaron la tensión entre los manifestantes y las fuerzas de seguridad. El movimiento, iniciado el 21 de septiembre, reclama mayores recursos para la educación, mejores condiciones edilicias, más docentes y la cobertura de las ausencias de profesores.
Durante este viernes, cerca de 400 establecimientos educativos permanecieron cerrados, mientras otros continuaron con clases a distancia. A media jornada, el Ministerio de Educación informó que 564 establecimientos habían registrado acciones o perturbaciones desde el comienzo de la jornada.
La jornada estuvo marcada además por episodios violentos en distintas ciudades. En Rennes se utilizaron vehículos lanza-agua para apagar incendios de contenedores y dispersar a manifestantes, mientras que en otras localidades se registraron barricadas, daños a edificios y enfrentamientos con la Policía. Reuters informó incidentes similares en Estrasburgo, Marsella, Rennes y París.
Según el ministro de Justicia, Gérald Darmanin, unas 2.000 personas habían sido detenidas desde el comienzo del movimiento y alrededor del 90% serían menores de edad. También planteó que los padres puedan asumir responsabilidad civil por los daños provocados por sus hijos.
El balance de las autoridades también incluye más de 300 policías, gendarmes y agentes de seguridad heridos, además de trabajadores de establecimientos educativos y estudiantes afectados durante los enfrentamientos.
Reclamos por las condiciones educativas
Los estudiantes cuestionan el estado de algunos establecimientos, la falta de docentes y los cursos numerosos. También mencionan jornadas escolares extensas y problemas relacionados con las condiciones de las aulas.
Las organizaciones estudiantiles reclaman, entre otras medidas, más recursos humanos y financieros para la educación, la reparación de edificios y la cobertura de los cargos docentes vacantes.
El movimiento también alcanzó a universidades y sumó reclamos vinculados con las políticas presupuestarias del Gobierno francés.
El Gobierno acusa a sectores de la izquierda
El Ejecutivo francés sostiene que las demandas educativas son legítimas, pero diferencia esos reclamos de los episodios de violencia registrados durante las movilizaciones.
El ministro de Educación, Édouard Geffray, afirmó que el movimiento fue inicialmente legítimo, pero sostuvo que posteriormente fue aprovechado por grupos radicalizados. El Gobierno también señaló a La Francia Insumisa (LFI) como responsable de incentivar las protestas violentas, acusación que el partido rechazó.
Al mismo tiempo, organizaciones y sectores críticos cuestionaron la respuesta policial y plantearon interrogantes sobre el uso de la fuerza contra manifestantes menores de edad.
El Gobierno busca abrir una instancia de diálogo
Mientras continúan los bloqueos, Geffray mantuvo reuniones con organizaciones sindicales, asociaciones de padres y representantes estudiantiles para intentar encauzar el conflicto.
Las autoridades buscan separar los reclamos educativos de los episodios de violencia, mientras las organizaciones estudiantiles convocaron a continuar las movilizaciones durante los próximos días.