El Ejecutivo boliviano reclamó el levantamiento inmediato de los cortes de rutas y denunció que las protestas afectan la atención médica, la circulación y el abastecimiento. La crisis social ya lleva dos semanas y dejó víctimas fatales y enfrentamientos con la Policía en La Paz.
A través de un comunicado oficial, el Ejecutivo advirtió que las medidas de fuerza “atentan contra el derecho a la vida, la atención médica, la libre circulación y la seguridad de las familias bolivianas”.
La situación se agravó en las últimas horas cuando efectivos policiales reprimieron con gases lacrimógenos a miles de mineros cooperativistas que intentaban ingresar al centro político de La Paz durante una jornada de protestas masivas.
Según informó el Gobierno, los bloqueos ya provocaron desabastecimiento, pérdidas económicas y personas heridas, además de dos fallecimientos registrados durante la jornada del 13 de mayo.
“El fallecimiento de ciudadanos que no pudieron acceder a atención médica y traslado inmediato representa una tragedia que enluta al país”, sostuvo el comunicado oficial.
Bolivia enfrenta su segunda semana consecutiva de protestas impulsadas por distintos sectores gremiales y sociales, entre ellos maestros, mineros, trabajadores fabriles y organizaciones campesinas.
Las movilizaciones son articuladas principalmente por la Central Obrera Boliviana, que reclama respuestas del Gobierno frente a la crisis económica y social que atraviesa el país.
En medio de la tensión creciente, las autoridades bolivianas buscan destrabar el conflicto y evitar una profundización de los cortes y manifestaciones que afectan el transporte, el abastecimiento y la actividad económica en distintas regiones del país.