El fin de la carne barata: la falta de oferta empuja los precios y cambia la dieta nacional

El economista David Miazzo explicó por qué la oferta tardará años en recuperarse y cómo el límite de los aumentos depende del bolsillo de los consumidores.


Economía

Fuente: Redacción Vía Noticias

Con la vuelta de las lluvias, el productor prefiere hoy mantener al animal en el campo para que gane kilos, lo que estira los plazos de producción. "Un animal que antes era un ternero y rápidamente iba a faena, ahora entra en lo que se llama un proceso de recría; eso hace que la oferta se quede en el campo más tiempo", señaló.

Según pudo saber la Agencia Noticias Argentinas, a este escenario interno se suma un contexto internacional de escasez donde Estados Unidos se transformó en un importador neto que demanda proteína argentina, elevando los valores globales. No obstante, Miazzo adviertió que el techo de los incrementos locales está marcado por la realidad social: "No creo que pueda subir mucho más mientras que el poder de pago de los compradores, nosotros que somos los que vamos a la carnicería, no mejore"

El especialista entiende que "este es un problema de precios relativamente altos que van a persistir durante un tiempo más", dado que el ciclo ganadero es lento y la recomposición demandará entre dos y tres años.

Pese a la escalada de precios, Argentina mantiene su estatus de potencia consumidora, aunque con una canasta notablemente diversificada. En 2025, el consumo total de carnes (vacuna, aviar y porcina) marcó un récord histórico de 116,5 kilos por habitante. El pollo, con 47,7 kilos, ya compite "palo a palo" con los 50 kilos de la carne bovina, mientras que el cerdo alcanzó los 18,9 kilos gracias a un crecimiento sostenido de la producción local e importaciones desde Brasil. __IP__

"El consumidor termina sustituyendo por preferencia o por precio relativo", afirma el economista, confirmando que la dieta nacional vive una transformación profunda ante la imposibilidad de convalidar los nuevos costos del asado.