La producción de acero crudo aumentó 15,3% interanual en julio y acumuló una mejora del 10,7% en los primeros siete meses de 2026. Sin embargo, la industria enfrenta una fuerte presión de las importaciones chinas y una demanda interna todavía debilitada.
Según datos de la Cámara de la Industria del Acero, la producción de acero crudo alcanzó las 377.500 toneladas en julio, lo que representó un incremento del 9% respecto de junio y una suba del 15,3% interanual.
En el acumulado de los primeros siete meses de 2026, la producción de acero crudo registró un crecimiento del 10,7% frente al mismo período del año pasado.
La evolución fue diferente para los productos laminados. La producción de laminados en caliente cayó 0,8% respecto de junio, aunque mostró un crecimiento del 15% interanual.
En tanto, la producción de laminados planos y no planos llegó a 319.200 toneladas en julio, con una baja mensual del 0,8% y una mejora interanual del 15%. En los primeros siete meses del año, sin embargo, este segmento acumuló una caída del 3,2%.
La mayor producción acumulada de acero crudo respecto de los laminados se explica, de acuerdo con la entidad, por el incremento de las exportaciones de semielaborados.
Energía y agro, los principales motores
La actividad industrial continúa sostenida principalmente por los sectores vinculados a la energía y el agro, mientras que la minería comienza a mostrar una participación creciente.
El caso más destacado es Vaca Muerta, cuya expansión mantiene una fuerte demanda de tubos sin costura y aceros especiales. La elevada actividad de perforación y los proyectos de ampliación de infraestructura de transporte generan perspectivas favorables para la siderurgia.
Para 2026 se proyecta superar las 28.000 etapas de fractura, lo que implicaría un crecimiento de entre 15% y 18% respecto de las 23.784 etapas realizadas durante 2025.
En contraste, la construcción, la industria automotriz y la línea blanca continúan atravesando dificultades, en un contexto marcado por la debilidad del consumo interno y elevados niveles de capacidad ociosa.
En la construcción, el despacho de cemento aumentó apenas 0,6% en julio frente a junio, pero cayó 8,2% interanual. En el acumulado del año, la contracción llega al 3,6%.
La industria automotriz también continúa en terreno negativo. Las terminales produjeron 31.189 vehículos en julio, un 15,8% menos que en junio y un 16% por debajo del mismo mes de 2025. Entre enero y julio se fabricaron 235.847 unidades, con una caída interanual del 18%.
China, el gran desafío para la industria siderúrgica
A la recuperación parcial de la producción se suma uno de los principales desafíos para la industria: la competencia internacional y el avance de las importaciones chinas.
La Cámara de la Industria del Acero advierte sobre la creciente sobrecapacidad productiva de China y sus efectos sobre los mercados internacionales. Según los datos difundidos por la entidad, el país asiático pasó de representar el 15% al 54% de la producción mundial de acero y sus exportaciones alcanzan actualmente unas 130 millones de toneladas anuales.
El volumen exportado por China equivale aproximadamente al doble del consumo de acero de toda América Latina, una dimensión que explica la presión que enfrentan los productores regionales.
La situación llevó a numerosos países a implementar medidas de defensa comercial. A nivel global existen unas 2.900 medidas antidumping y derechos compensatorios vigentes, según los datos citados por la entidad.
Estados Unidos mantiene aranceles del 50% para el acero y determinadas manufacturas, mientras que la Unión Europea, Reino Unido y Canadá aplican una combinación de cuotas, salvaguardas, medidas antidumping y derechos compensatorios.
En América Latina, México y Brasil también profundizaron sus mecanismos de protección frente a productos siderúrgicos provenientes de China y otros países asiáticos.
La industria argentina busca ganar competitividad
Frente a este escenario, la siderurgia argentina apunta a mejorar su competitividad mediante inversiones en tecnología e innovación, además de reclamar medidas que permitan reducir los costos que afectan la producción nacional.
El desafío pasa por sostener el crecimiento de los sectores vinculados a la energía, el agro y la minería, mientras se espera una recuperación de actividades que todavía muestran bajos niveles de utilización de su capacidad productiva.
La presión del acero chino agrega un componente adicional a un escenario internacional cada vez más marcado por las medidas de protección comercial y la disputa por los mercados industriales.