El 0 a 0 de Independiente con Central de Cordoba clasificó a Colon de Santa Fé al Campeonato

El Rojo igualó sin goles ante Central Córdoba (SA) con un equipo muleto porque la prioridad es la Sudamericana y dejó escapar la chance de clasificar a la próxima fase de la CLP. Partido flojo, pero ya tiene que pensar en Fénix.


Independiente Central de Cordoba Liga Profesional

Fuente: Telam

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Era el momento propicio. A Independiente se le presentó una oportunidad inmejorable para tener prácticamente garantizada su clasificación a la próxima ronda de la Copa de la LPF. Y la desperdició. El equipo de Lucas Pusineri tuvo una actuación muy discreta. Es cierto que no se puede dejar de contemplar un atenuante ineludible: jugó con ocho suplentes. Está claro que la prioridad es la Copa Sudamericana. El Rojo visitará este miércoles a Fénix de Uruguay, por la ida de los octavos de final, y el técnico decidió preservar a más de medio equipo. De todas formas, eso no altera el concepto. Independiente fue un conjunto partido, totalmente inconexo durante casi todo el encuentro. Incluso jugando con un equipo alternativo tiene recambio y material para jugar mucho mejor de lo que lo hizo.

Central de Cordoba lo maniató durante muchos minutos con una receta muy simple. Lo ató y lo rompió sólo con una cuota de voluntad, tenacidad y mucha enjundia. En la primera etapa el Rojo casi no generó situaciones: apenas tuvo una chilena mal ensayada por Roa, un remate desviado de Messiniti y un tiro libre mal ejecutado por Lucas Rodríguez. Y en el complemento apenas tuvo un tenue aluvión que se detuvo luego de cinco minutos.

Los santiagueños le transfirieron la responsabilidad a Independiente, un equipo que estuvo en deuda con el contexto, el partido y hasta con su propia historia. Y no es para menos. Al Rojo le costó y mucho hilvanar una jugada de más de cuatro pases. No lo hizo prácticamente durante ningún lapso del partido. No se vislumbró una idea. No se entendió a qué quiso jugar el equipo. Es comprensible que los cambios resientan la estructura, pero no a gran escala, tal como se vio en este encuentro. No hubo gestación. No hubo elaboración. No hubo volumen de juego. No hubo frescura. El Rojo no desarrolló una idea desde lo colectivo, sino que dependió de arrestos individuales.

Pusineri demoró demasiados los cambios. Hernández y Roa, los futbolistas que tenían que encargarse de crear, no lo hicieron. Independiente dejó muchas dudas. Atacó de forma muy esquemática. Y quedó la sensación de que si Central Córdoba hubiese estado un poco más fino se habría llevado el partido.

Independiente se asfixió en su falta de creatividad. Los ingresos de Velasco y Soñora le dieron un poco de desequilibrio. Pero el Rojo se ahogó en sus avances desprovistos de favor sorpresa y en una carencia de ideas que dejó preocupados a sus hinchas.