La actividad yerbatera atraviesa una profunda crisis económica en Misiones, con precios que no alcanzan a cubrir los costos de producción, pagos que se extienden hasta 120 días y una fuerte pérdida de rentabilidad para los pequeños agricultores. Julio Petterson, titular de la Asociación Civil de Productores Yerbateros del Norte (ACPYN), advirtió que deberían recibir al menos $630 por kilo de hoja verde para cubrir sus costos. Además, cuestionó la desregulación del sector y alertó sobre la concentración del negocio en grandes molinos y acopiadores.
Uno de los principales cuestionamientos apunta a la desregulación de las funciones del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), impulsada durante el gobierno de Javier Milei, que eliminó la facultad del organismo para establecer precios mínimos de referencia para la hoja verde.
En diálogo con la Agencia Noticias Argentinas, el presidente de la Asociación Civil de Productores Yerbateros del Norte (ACPYN), Julio Petterson, describió la situación que atraviesan los agricultores y aseguró que actualmente trabajan por debajo de los costos reales de producción.
"Hoy el productor trabaja a pérdida y para fundirse", resumió el dirigente, al explicar el impacto de la inflación, los aumentos de combustibles y la falta de precios que permitan sostener la actividad.
Yerba mate: cuánto debería cobrar el productor para cubrir los costos
Petterson sostuvo que el valor necesario para garantizar la rentabilidad de los agricultores debería ubicarse entre $630 y $640 por kilo de hoja verde.
"Nosotros tendríamos que estar revendiendo hoy un kilo de yerba a mínimo a 630, 640 pesos el kilo de hoja verde, teniendo en cuenta los costos de producción, la inflación y las últimas subas de combustible que se han dado", manifestó.
Sin embargo, el precio que actualmente reciben los productores por la hoja verde puesta en secadero oscila entre $230 y $280 por kilo.
La diferencia entre ambos valores refleja la magnitud del problema que enfrenta el eslabón primario de la cadena yerbatera. Según el dirigente, los ingresos actuales no permiten cubrir adecuadamente los gastos de producción y comprometen la continuidad de numerosas explotaciones familiares.
La desregulación del INYM y el impacto sobre los pequeños productores
Uno de los principales cuestionamientos de Petterson está dirigido al impacto del proceso de desregulación del mercado yerbatero y a la pérdida de facultades del Instituto Nacional de la Yerba Mate.
El dirigente calificó las consecuencias de estas medidas como un "verdadero certificado de defunción" para los productores primarios, al considerar que quedaron expuestos a negociar en condiciones desfavorables frente a los grandes compradores.
A este escenario se suma el deterioro de las condiciones de comercialización. Según explicó, los pagos dejaron de realizarse habitualmente al contado y comenzaron a extenderse mediante plazos que pueden alcanzar los 120 días.
También alertó sobre el incremento de cheques rechazados, una situación que agrava los problemas de liquidez de los agricultores y dificulta el financiamiento de las tareas en las chacras.
Denuncian una fuerte concentración del negocio yerbatero
Otro de los aspectos señalados por el titular de ACPYN es la distribución de los ingresos dentro de la cadena comercial.
Petterson afirmó que los principales beneficiarios del esquema actual son los grandes molinos y acopiadores, que concentran una parte importante del negocio mientras los productores primarios reciben una proporción cada vez menor del valor final del producto.
Como referencia, recordó que históricamente los agricultores habían alcanzado una participación cercana al 9% sobre el precio del paquete de yerba mate en las góndolas, mientras que durante la gestión de Carlos Menem ese porcentaje había llegado a ubicarse en torno al 8%.
Actualmente, según su estimación, la participación cayó al 4%.
"En la peor época de la historia de la Argentina, aun así ganábamos más que hoy", afirmó Petterson al comparar la situación actual con períodos anteriores.
Exportaciones y consumo: el crecimiento no llega a las chacras
La crisis presenta una contradicción dentro de la cadena yerbatera: mientras el comercio interno y las exportaciones muestran señales de crecimiento, según el diagnóstico del dirigente, esos resultados no se traducen en mejores precios para quienes producen la materia prima.
Petterson cuestionó que el desempeño comercial del sector no tenga un correlato en los ingresos de las familias agricultoras y sostuvo que las diferencias económicas quedan concentradas en los eslabones industriales y comerciales.
Además, advirtió sobre el deterioro de las condiciones sociales en las zonas productoras de Misiones, donde miles de familias dependen de la actividad yerbatera para sostener sus ingresos.
El panorama se vuelve todavía más complejo por la caída de la rentabilidad, las dificultades de financiamiento y la posibilidad de que algunos productores deban buscar alternativas laborales fuera de sus establecimientos.
Con alrededor de 50.000 familias vinculadas a la actividad, la crisis vuelve a poner en discusión el funcionamiento de la cadena de valor de la yerba mate, el papel del Estado y la distribución de los ingresos entre productores, secaderos, molinos y comercializadores.