Crisis en Mar del Plata: cambian los hábitos de consumo y hay productos que “mueren en góndola”

La crisis económica golpea con fuerza en Mar del Plata y modifica de manera profunda los hábitos de consumo: crecen las segundas marcas, se reducen las compras en supermercados y algunos productos directamente dejan de venderse.


Economía

Fuente: Redacción Vía Noticias

Según explicó, el deterioro del poder adquisitivo obliga a las familias a priorizar gastos esenciales como alimentos, ropa o productos básicos del hogar. En ese contexto, cada vez más consumidores optan por segundas o terceras marcas en busca de precios más accesibles.

“Más temprano que tarde terminan explorando nuevas alternativas para optimizar esos pesos”, sostuvo Casciotti. Mientras tanto, productos esenciales como aceite, fideos, leche o galletitas mantienen cierta demanda, aunque con ajustes en cantidades y frecuencia de compra.

En contrapartida, otros artículos quedaron prácticamente relegados. Limpiadores específicos, desodorantes de ambiente o ceras para el hogar perdieron protagonismo frente a opciones más económicas como jabón o lavandina. “Hay productos que ya no rotan como antes”, remarcó.

Otro factor clave es el uso intensivo de promociones bancarias para sostener el consumo. Según el referente empresario, existe una búsqueda constante de descuentos que permitan estirar el presupuesto en un contexto de ingresos ajustados.

El cambio también se refleja en los canales de compra. El endeudamiento creciente y los límites en las tarjetas de crédito llevaron a muchas familias a reducir sus compras en grandes superficies. “Hay muchísimas personas con tarjetas comprometidas, que apenas pagan el mínimo”, explicó.

Frente a este escenario, ganan terreno los comercios de cercanía, como almacenes y polirrubros, donde las compras son más pequeñas y frecuentes. La clásica compra mensual o quincenal en supermercados quedó atrás y fue reemplazada por una lógica diaria.

“Hoy muchas personas deciden en el momento qué van a consumir”, indicó Casciotti, al describir una dinámica marcada por la incertidumbre y la necesidad de ajustar el gasto al ingreso cotidiano.

Para el titular de Apyme, este fenómeno representa un cambio “biorradical” en la estructura del consumo, que expone con crudeza el impacto de la crisis económica en la vida diaria de los hogares marplatenses.