El titular del organismo electoral peruano, Piero Corvetto, presentó su renuncia luego de las irregularidades que afectaron el desarrollo de las elecciones generales y generaron retrasos en el conteo de votos.
El funcionario presentó su dimisión pocas horas antes de comparecer ante la fiscalía para ser interrogado por las irregularidades detectadas durante la jornada electoral. En una carta pública, sostuvo: “Deseo que mi renuncia contribuya a generar un clima de mayor confianza hacia las elecciones”, en referencia a la necesidad de garantizar transparencia de cara a la segunda vuelta.
La decisión fue aceptada por unanimidad por la Junta Nacional de Justicia, en medio de cuestionamientos por los problemas registrados principalmente en Lima, donde se produjeron demoras en la apertura de mesas y dificultades en la distribución del material electoral.
Corvetto calificó lo ocurrido como “problemas técnicos operativos”, aunque el impacto fue significativo: más de 50.000 ciudadanos no pudieron emitir su voto en tiempo y forma, lo que obligó a extender la votación por 24 horas, una medida inédita en la historia reciente del país.
En paralelo, la misión de observación electoral de la Unión Europea señaló la existencia de “graves fallos” en la organización, aunque descartó la existencia de pruebas de fraude, en respuesta a denuncias impulsadas por el candidato Rafael López Aliaga.
En cuanto al escenario político, con el 93,9% de los votos escrutados, lidera la elección Keiko Fujimori, del partido Fuerza Popular, con el 17% de los votos válidos. La disputa por el segundo lugar se mantiene ajustada entre Roberto Sánchez, de Juntos por el Perú, y el propio López Aliaga, con porcentajes cercanos al 12%.
Desde el Jurado Nacional de Elecciones advirtieron que los resultados finales podrían demorarse hasta el 15 de mayo, debido a las complicaciones en el cómputo de votos que aún realiza la ONPE.
La renuncia de Corvetto busca descomprimir la tensión política y social en un contexto marcado por cuestionamientos a la organización electoral, con la mira puesta en garantizar mayor credibilidad en la definición de la presidencia en segunda vuelta.