Las ventas en supermercados siguen en retroceso y acumulan una fuerte pérdida de operaciones desde 2023. Parte del consumo migró a otros canales en un contexto de menor poder adquisitivo y ajuste en los hogares.
Según datos del INDEC a los que accedió la Agencia Noticias Argentinas, en febrero de 2023 se registraban 15,8 millones de operaciones en supermercados, mientras que en el mismo mes de 2026 la cifra descendió a 11,6 millones. La caída se profundizó de manera progresiva: en 2024 ya se habían perdido cerca de 3 millones de tickets y en el último año se resignaron otras 936.446 operaciones.
El deterioro se da en un contexto de contracción general del consumo. Solo en febrero de 2026, las ventas mostraron una baja interanual del -3,4% y una caída mensual del -6,3% en el conjunto de canales, que incluyen supermercados, autoservicios, farmacias, kioscos, mayoristas y comercio electrónico.
De acuerdo con la consultora Scentia, el retroceso fue generalizado: supermercados cayeron -5,9% interanual, farmacias -9,1% mensual, autoservicios -6,4%, kioscos -6,2% y mayoristas -5,8%. En términos reales, las grandes cadenas registraron una baja del -3,1% interanual, mientras que los mayoristas retrocedieron -1,2% y los shoppings -2,1%.
Este escenario está directamente vinculado con la pérdida del poder adquisitivo. El avance de la inflación en los últimos meses no fue acompañado por los salarios, lo que obligó a los hogares a ajustar sus gastos. Según el vicepresidente de la Cámara Argentina de Distribuidores y Autoservicios Mayoristas (CADAM), Armando Farina, los servicios ya absorben el 62% de los ingresos, reduciendo significativamente el margen disponible para consumo.
En este contexto, el comportamiento del consumidor cambió. “Se está convirtiendo en un profesional de la compra”, explicó Farina, al señalar que las familias adquieren lo justo y necesario, priorizan ofertas y, en algunos casos, incluso administran el dinero en billeteras virtuales para aprovechar rendimientos antes de gastar.
Además de la caída, se observa una migración parcial del consumo hacia otros canales. Mientras los supermercados pierden volumen, algunos autoservicios y comercios tradicionales logran sostener o incluso mejorar su desempeño, aunque el panorama general sigue siendo negativo.
Las grandes cadenas, por su parte, intentan adaptarse reforzando su oferta de productos frescos y ampliando la variedad en rubros como carnicería, panadería y pescadería. Sin embargo, esta estrategia incrementa la competencia con los comercios de cercanía, muchos de los cuales enfrentan dificultades para sostenerse.
Los mayoristas, que suelen ofrecer precios más competitivos, tampoco quedaron al margen de la crisis. En marzo, las estimaciones preliminares indican caídas cercanas al -9%, mientras que los autoservicios habrían retrocedido al menos un -4%.
A nivel territorial, el comportamiento es dispar. En el canal mayorista, las ventas cayeron levemente en la Ciudad de Buenos Aires, pero crecieron con fuerza en el Gran Buenos Aires y el interior del país. En supermercados, algunas provincias como Neuquén, Formosa y Santa Fe registraron subas, lo que evidencia una dinámica heterogénea según la región.
En definitiva, la fuerte caída en la cantidad de tickets en supermercados no solo refleja el impacto de la crisis económica, sino también una transformación en la forma de consumir, con un mercado que se reconfigura entre distintos canales en busca de precios más convenientes y mayor eficiencia en el gasto.