Con el inicio de las “dos sesiones” anuales, China debate sus principales lineamientos políticos y económicos para el período 2026-2030, con foco en crecimiento de calidad, impulso al consumo interno, innovación tecnológica y mayor apertura internacional.
Los planes quinquenales constituyen un rasgo distintivo del modelo de gobernanza chino. Tras un período marcado por desafíos internos y externos, la segunda economía más grande del mundo apunta a consolidar un desarrollo de alta calidad, priorizando la estabilidad y la eficacia en la implementación de políticas públicas.
Impulso al consumo y la inversión
Uno de los ejes centrales será la expansión de la demanda interna, con medidas orientadas a estimular el consumo y fortalecer el mercado doméstico. Según datos oficiales citados por Xinhua, en 2025 el gasto en consumo final contribuyó con el 52% del crecimiento económico, cinco puntos porcentuales más que el año anterior.
El objetivo es afianzar una economía más orientada al consumo, reduciendo la vulnerabilidad frente a la incertidumbre externa. Paralelamente, se buscará incentivar la inversión privada y ampliar la inversión presupuestaria del gobierno central.
Innovación y autosuficiencia tecnológica
Las “dos sesiones” también pondrán el foco en la autosuficiencia científica y tecnológica. China prevé incrementar el apoyo a la investigación básica y a la innovación industrial, con el desarrollo de nuevas fuerzas productivas de calidad.
El impulso a sectores como la robótica avanzada, las redes eléctricas inteligentes, la energía del hidrógeno y los combustibles ecológicos forma parte de la estrategia para fortalecer la competitividad y acelerar la transición hacia una economía más verde.
Reformas y apertura
En el plano estructural, el país avanzará en reformas vinculadas a la construcción de un mercado nacional unificado y al fortalecimiento del mercado de capitales. Además, mantiene su compromiso con la apertura económica, ampliando el acceso al mercado —especialmente en el sector servicios— y promoviendo la cooperación internacional de alta calidad.
China también reafirma su meta de alcanzar el pico de emisiones de dióxido de carbono antes de 2030, acelerando su transición ecológica en distintos sectores estratégicos.
En un contexto internacional marcado por tensiones geopolíticas y volatilidad económica, el nuevo plan quinquenal busca ofrecer previsibilidad y continuidad en las políticas, con la intención de consolidar a China como uno de los principales motores del crecimiento global en los próximos años.