Ataques a refinerías agravan la crisis de combustible en Rusia

La ofensiva con drones lanzada por Ucrania afectó instalaciones clave de refinación y provocó una severa escasez de combustibles en distintas regiones rusas.


Internacionales

Fuente: Reuters

Rusia atraviesa una creciente crisis de combustible luego de que una serie de ataques con drones atribuidos a Ucrania alcanzara varias de las principales refinerías del país. La reducción de la capacidad de procesamiento generó largas filas en las estaciones de servicio, cierres temporales de expendio y complicaciones para el transporte, la producción agropecuaria y la logística.

Mientras el Kremlin sostiene que no existe un desabastecimiento sistémico, en distintas regiones los conductores deben esperar durante horas e incluso días para conseguir nafta o gasoil.

Refinerías afectadas y menor capacidad de producción

Según los reportes, los ataques alcanzaron diez de las mayores refinerías rusas, ubicadas desde la región de Leningrado hasta la planta de Omsk, a unos 2.500 kilómetros de la frontera con Ucrania.

Las estimaciones indican que cerca de un tercio de la capacidad de refinación del país se encontraría temporalmente fuera de servicio, lo que alteró el abastecimiento de combustibles en numerosos distritos.

Filas de kilómetros y cambios en la vida cotidiana

La escasez obligó a muchas estaciones de servicio a limitar o suspender el expendio de combustibles.

En ciudades como Chita, en la región de Transbaikalia, algunos automovilistas reportaron esperas de más de 36 horas, con casos en los que los vehículos quedaron sin combustible mientras permanecían en la fila.

La situación también modificó los hábitos de transporte. Según datos difundidos por plataformas comerciales, las ventas de bicicletas aumentaron un 131%, mientras que en zonas rurales creció la demanda de caballos para tareas agrícolas y forestales.

El transporte público y los servicios de taxis también comenzaron a registrar cancelaciones de recorridos de larga distancia y aumentos en las tarifas.

Preocupación por el impacto sobre el agro

La crisis despertó preocupación dentro de sectores políticos y productivos.

La diputada de la Duma Nina Ostanina cuestionó la falta de respuestas oficiales y advirtió sobre el posible impacto del faltante de combustible en plena campaña agrícola.

Según expresó, las dificultades para abastecer la maquinaria podrían afectar la cosecha y comprometer la producción de granos.

El Gobierno niega un desabastecimiento generalizado

Las autoridades rusas rechazaron que exista una crisis estructural en el abastecimiento energético.

El viceprimer ministro Alexander Novak sostuvo que los problemas se concentran en determinadas estaciones de servicio y atribuyó las dificultades a compras por pánico y comportamientos especulativos.

En la misma línea, gobernadores de regiones como Pskov, Krasnodar e Irkutsk señalaron que el incremento de la demanda responde al temor de la población ante posibles interrupciones del suministro.

Impacto político

La crisis también comenzó a reflejarse en algunos indicadores de opinión pública.

De acuerdo con una encuesta de la Fundación Rusa de Opinión Pública (FOM), la aprobación del presidente Vladimir Putin descendió del 74% al 69% en una semana.

Sin embargo, otro sondeo realizado por el Centro Levada indicó que ese deterioro en la imagen presidencial no se tradujo en un mayor rechazo a la guerra, ya que aumentó el porcentaje de personas que respaldan la continuidad de las operaciones militares, mientras disminuyó el apoyo a la apertura de negociaciones de paz.