En medio del conflicto, el príncipe Mohamed bin Salmán ratificó la soberanía iraní y se alineó con Abu Dabi para impedir ataques externos desde suelo saudí.
El Reino “expresó su más enérgica condena a los flagrantes y cobardes ataques iraníes dirigidos contra las regiones de Riad y la Provincia Oriental, que fueron repelidos”, según manifestó el Ministerio de Asuntos Exteriores en un comunicado oficial. Ante lo que calificaron como una agresión injustificada, las autoridades saudíes afirmaron que tomarán todas las medidas necesarias para proteger su territorio y a sus ciudadanos, “incluida la opción de responder a la agresión”.
Pese a esta tensión bélica, el príncipe heredero saudí, Mohamed bin Salmán, le aseguró al presidente iraní, Masud Pezeshkian, que no permitirá que se utilice el espacio aéreo ni el territorio de su país para ejecutar acciones militares contra Irán.
El gobierno saudí apostó por el diálogo diplomático y aseguró que no permitirá intervenciones militares de terceros países en su jurisdicción.
Durante una comunicación telefónica, según supo la Agencia Noticias Argentinas, el líder saudí reafirmó la postura de “respetar la soberanía de Irán, subrayando que el reino no permitirá que su espacio aéreo ni su territorio se utilicen para acciones militares contra Irán ni para ataques de ninguna parte, independientemente de su origen”.
En este sentido, Bin Salmán sostuvo que su país apoyará “cualquier esfuerzo encaminado a resolver las disputas mediante el diálogo”, una posición que fue valorada positivamente por Pezeshkian, quien se mostró listo para recibir cualquier proceso que conduzca a la paz y evite una guerra abierta.
Con esta determinación, Riad se une a la postura de Abu Dabi de prohibir el uso de sus aguas jurisdiccionales y cielos para lanzar ofensivas contra la República Islámica, en un contexto donde el presidente estadounidense, Donald Trump, amenazó en reiteradas ocasiones con una intervención en Teherán.
Por su parte, Irán ya aseguró que responderá a cualquier injerencia de Estados Unidos y advirtió que, de producirse un ataque, considerará como objetivos militares legítimos a todas las bases norteamericanas desplegadas en la región.